Si eres un coleccionista de espadas, seguro entre tus preferidas está la espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, posiblemente el mejor militar español de su época.
Su estupenda pericia para el arte de la guerra, le llevó a conseguir increíbles victorias para España a lado de su espada, que pronto se convirtió en una de las espadas históricas más famosas de la época.
Conoce un poco sobre la vida del Gran Capitán Fernández de Córdoba y cómo su inseparable espada, le ayudó a abrirse paso hasta convertirse en el favorito de los reyes de España, gracias a sus logros y conquistas militares.
El Gran Capitán nació el 1 de septiembre de 1453 en Montilla, Corona de Castilla, hijo del noble caballero Pedro Fernández de Aguilar y de Elvira de Herrera y Enríquez.
Su hermano mayor era Alfonso Fernández de Córdoba, heredero al título familiar, por lo que él buscó hacer su fortuna por su propia cuenta y rápidamente destacó en el ámbito militar.
Desde muy joven demostró su fuerte temperamento y agilidad mental para las estrategias militares, incluso más que su hermano mayor.
Su primera oportunidad de demostrar su valentía e inteligencia fue en la guerra de sucesión que se disputaban la Reina Isabel de España y Juana la Beltraneja.
Al final la victoria fue para Isabel y su esposo Fernando, lo que puso en relieve el nombre de Fernández de Córdoba; pero esa solo habría sido su primera victoria, porque los ojos de los reyes españoles estaban puestos en el último reino musulmán de la península: Granada.
Su ingenio lo demostró en la Guerra de Granada a partir del año 1482, cuando se desempeñó como un excelente negociante, estratega militar e incluso como espía. Sus participaciones más destacadas fueron en los asaltos de Antequera y de Tájara.
Una victoria más: la palabra y espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba provocó la rendición del nazarí Boabdil y su ciudad, ante la corona española. Por su valentía y liderazgo, en 1492 recibió una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Órgiva, provincia de Granada.
Y en 1495 volvió a tener un papel destacado por su intervención para detener a los franceses que avanzaban hacia unos territorios de Nápoles. En esos años fue cuando se ganó el sobrenombre de “Gran Capitán”, el cual lo acompañaría toda su vida.
Su exitosa intervención en la Península Itálica, propagó cada vez más la fama de la espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba. La popularidad que le precedía era por ser justo, ecuánime, buen negociante y excelente estratega.
Gracias a su desempeño, se ganó el título como virrey de Nápoles y gobernó soberanamente durante cuatro años, hasta que la reina Isabel murió.
Y su reinado tuvo tanto éxito, que los pobladores comenzaron a tenerle más aprecio a él que al propio rey Fernando. Quien pronto se sintió celoso de él, e influenciado por malos comentarios, temía que Gonzalo pudiera independizarse de él y le quitó el cargo.
A lo largo de su carrera militar se desempeñó siempre como un Capitán leal, honorable, inteligente, simpático y excelente estratega. Esta última su mayor cualidad, que le valió para acabar con el ejército francés, incluso cuando éste era inmenso.
Finalmente, entre sus conquistas más notables se encuentran la lealtad que se ganó de sus soldados y de los pobladores de Nápoles, por ser un hombre justo y generoso.
Gonzalo Fernández de Córdoba sufrió por las intrigas y envidias que su personalidad desataba, provocando incluso la inseguridad personal del propio rey Fernando.
Murió el 2 de diciembre del año 1515, en Granada, a causa de las cuartanas, una especie de fiebre severa que padecía de forma recurrente.
Y como si solo hubiera estado esperando la muerte de a quien tanto envidiaba, el rey Fernando el católico murió tan solo un mes después que el Gran Capitán.
Desde muy joven demostró sus habilidades para el manejo de armas, diestro con su espada, el escudo y otras armas de la época.
La espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, fue el arma que lo inmortalizó, y que gracias a su cautela y pericia, ha pasado a la historia como una de las espadas de colección más valoradas por los amantes de la historia.
Se le reconoce su valor y diestro manejo de la espada, porque se mantuvo en servicio militar incluso hasta pasados sus 50 años, algo atípico, ya que los hombres de armas solían retirarse llegando a los 40 años.
La espada del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, es una de las más codiciadas por los coleccionistas por el valor histórico que representa. Sus réplicas son muy solicitadas y valoradas en el ámbito de armas de colección, mientras que la original se encuentra en el Museo del Ejército de España, Alcázar de Toledo.
El Gran Capitán es conocido probablemente como el mejor militar de toda su época, por las cuantiosas victorias que ganó para la corona española, incluida una nación entera.
Con su inseparable espada y su sensata voz, logró disuadir a los contrincantes a que se rindieran para salvar sus vidas. Mientras que peleó a capa y espada contra aquellos que osaban negarse y se lanzaban al ataque de la corona española de los reyes católicos.
Es una majestuosa espada medieval con el escudo de España en una cara del pomo y por la otra cara, la representación de una batalla.
A lo largo de la historia, las espadas han sido símbolos de poder, justicia y valentía. En muchas culturas, las espadas han sido enarboladas por héroes, guerreros y reyes, y han sido objeto de leyendas, mitos y relatos épicos.
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